Mi aporte personal a la indignación
Ayer, día previo para las elecciones, era perfecto para ponernos a reflexionar sobre nuestra Constitución y sobre cómo algunos artículos suenan irrisorios, por desgracia, en esta sociedad española que estamos viviendo debido a que en más de una ocasión hemos comprobado como se han pisoteado, no defendido, desprotegido esos derechos fundamentales que constituyen nuestra nación motivado por otros intereses, muchas veces partidistas, económicos o personales. Indignada está la mayoría de la sociedad española. Y con razón. Hartos estamos de sentirnos indefensos ante injusticias, abusos de poder, corrupción, partidismos. Hartos de que los partidos parezcan una guardería, que no sería importante sino fuese porque a ellos les pagamos para que nos representen. Trabajan para nosotros, son nuestros funcionarios, y no estamos nosotros al servicio y conveniencia de ellos. Ellos están a nuestro servicio. En realidad, los tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial deben estar al servicio de la sociedad y no al revés.
Democracia real ya, pues sí, y para empezar, sólo para empezar, democracia real ya cumpliendo con las leyes fundamentales existentes en la Constitución por parte de jueces, políticos, y en general, de toda la sociedad. Si ya conseguimos eso, muchas cosas cambiarán en nuestra sociedad. Eso es segurísimo. ¿Por dónde empezar? Pues cumpliendo y velando para que se cumplen por parte de todos, empezando por los tres poderes, los siguientes derechos fundamentales:
“Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico” (Artículo 9.1) por lo que ante todo deberíamos estar seguros que “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” (Artículo 14). Mientras los poderes públicos parezcan interesados en mantener a la sociedad ignorantes de sus derechos y sólo exigirles sus deberes, provocando un ambiente de temor a los poderes públicos, jamás estos artículos podrán ser cumplidos. Democracia real es que todo ciudadano sepa cuáles son sus derechos, cómo puede llevarlos a cabo, cómo usar los medios legales a su alcance y no sólo conocer sus deberes. “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política” (Artículo 6) y para ello es necesaria la reforma de la Ley Electoral que es obsoleta e injusta. Es necesario un debate público, diría incluso una votación en Referendum donde la opinión pública podamos dar el visto bueno a esta reforma tan necesaria.
Democracia real es cuando “Se reconoce y protege el derecho a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión” (Artículo 20.1.d). El derecho a la información no manipulada es algo que nos debería indignar cuando no se cumple. Los Poderes Judiciales deberían auditar y actuar cuando se pisotea este derecho. Los medios de difusión crean pantallas de humo, recortan datos para así poder manipular la opinión pública. La información hoy en día no es libre. Es esclava de su señor. Y mientras eso ocurre, la opinión pública siempre estará en manos de unos pocos. Información es libertad, es democracia, es oportunidad de decidir. Basta de manipulación. Acciones legales contra los medios que utilizan su poder para manipular la realidad. El derecho de información y el deber de permitir el acceso a esa información (sin cortapisas), especialmente, la Información Pública, es decir, aquella que tiene que ver con los Poderes Públicos es necesaria en una Democracia real. Transparencia en todo organismo público debería ser una pauta a seguir, no una exigencia a hacer.
“Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social” (Artículo 9.2). Necesario que las leyes amparen la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos existentes. Tanto sea partidos políticos, asociaciones no gubernamentales, asociaciones vecinales o individuos. Que no nos digan cuándo podemos hablar, opinar, actuar.
“Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal” (Artículo 23.1). ¿Quién decide cuándo podemos directamente participar? Hasta ahora los partidos políticos en el gobierno y eso es algo que debería acabarse. Es necesario que la sociedad sepa cómo actuar cuando realmente esos representantes elegidos no nos están representando y queremos poder hablar, ser escuchados y que se actúe de acuerdo con la mayoría de una nación. Porque democracia real es cuando verdaderamente “la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado” (Artículo 1.2). Y no al revés como algunos piensan o nos quieren hacer creer, que el pueblo español emana de los Poderes. Eso es falso. Eso es una dictadura. Democracia ya.