Pensamientos plasmados

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Quizás tenemos suerte y hacen algo

Leer las noticias económicas globales y comprobar la guerra de divisas sibilina (y en algunos casos, no tan sibilina) que se está montando produce sudores fríos. Así no hay forma de que realmente las empresas superen el bache profundo donde las han metido porque el sistema actual financiero sigue fracasando estrepitosamente. El propio FMI ha llamado la atención sobre dos factores de la economía mundial que no están funcionando. Asusta comprobar que uno de los factores es la propia banca, y eso después de que los Gobiernos hayan inyectado billones de euros para apoyar o comprar sus activos. La otra disfunción es la guerra de divisas que se está comenzando.

Siempre se debería mirar las noticias con un cierto atisbo de esperanza, esperanza de ver que algo está cambiando, que los que pueden y deben mover los hilos lo están haciendo, pero siempre te encuentras con la triste realidad: devaluación de la moneda de diversos países, a veces con intervenciones directas en el mercado de los propios gobiernos, y otras de forma mucho más escondida, pero igualmente efectiva para unos y perjudicial para los demás. Se ha creado un sistema global tan desequilibrado y con tanta falta de coordinación que es difícil ver la luz al final del túnel ante tanta globalización individualista.

Todos en estos momentos están mirando a China, sin dejar de mirarse los unos a los otros también. Todos los movimientos muy sospechosos. Debilidad del dólar y del yuan, ¿por qué? Esto suena más bien a sálvese quien pueda, es decir, quien tenga mayores reservas en sus países, cosa que en ese sentido China gana a todos pero con creces.

Devaluar la moneda de un país hace que los productos que ese país venda a otros sean más baratos, que los productos que importa sean más caros. Eso provoca que las empresas en esos países de moneda devaluada estén compitiendo fuertemente con sus rivales y todo se traduce en crecimiento económico y nuevos puestos de trabajo en ese país. En definitiva, aceleración de la expansión económica y del empleo.

China, país juntos con otros asiáticos que basan sus modelos de crecimiento en las exportaciones, en el ahorro interno y en la acumulación de reservas, lo está consiguiendo. De ahí que para ellos la infravaloración de su moneda sea muy positiva, favoreciendo así sus exportaciones. Los países denominados desarrollados confiaban en salir de la crisis con la ayuda de las exportaciones, y eso, en estos instantes, está totalmente en peligro al tener sus divisas tan caras con respecto, por ejemplo, a China.

La Comunidad Internacional solicita a China que revalúe su moneda, algunos se atreven a amenazar con establecer en sus propios países tasas especiales a los productos chinos que entren. China contesta comprando divisas de esos países amenazantes, por lo que su valor aumenta y les perjudica en las exportaciones.

Dicen los expertos que si esto sigue así, estamos ante otra Gran Depresión, como la de 1929. Sudores fríos, como mínimo. El primer ministro chino advierte que aumentar de golpe el valor de su moneda para una competencia más justa en exportaciones con respecto a otros países, provocaría el cierre de fábricas de exportación en su país, lo cual se saldaría con un gran desempleo e incluso habla de desórdenes sociales. Y en eso se basan para no responder de forma rápida a las peticiones internacionales. Su descripción de lo que produciría en su país, me suena. Me suena, mucho y por desgracia, eso de cierre de fábricas, me suena muchísimo eso de un gran desempleo… quizás para conseguir que realmente hagan algo los que pueden y deben, deberíamos entrar en el siguiente punto. Pero, ¿realmente hace falta llegar a ese punto?

Hay algo que nos falla en Europa. Desde mi punto de vista, hemos perdido la visión de una verdadera democracia. La democracia, bonita definición: el poder está en el pueblo. Y por eso votamos, decidimos, otorgamos a unos pocos que nos dirijan a todos. ¿Y ya está? ¿No hay nada más hasta las próximas elecciones? Europa está dormida, y parece que la única que la consigue mover un poco son los radicales, cosa que también debería hacernos reflexionar y tomar cartas en el asunto. Un voto es la primera acción, pero luego debería haber un seguimiento y no permitir que las patrañas de una oposición obsoleta y llena de niñerías varias nos dejasen ciegos a la realidad. Deberíamos auditar a nuestros Gobiernos, y exigir que nos escuchen, y no como hizo Aznar que saliendo millones de españoles por todas las ciudades ignorara vilmente la petición de la gente sobre un tema internacional, sólo porque él había comprometido nuestro país (no el suyo, nuestro también) a la subordinación de EEUU.

Deberíamos auditar a nuestros gobiernos, no sólo votarlos, sino estar ahí, pendientes, asegurando que van a actuar a tiempo para que así, los ciudadanos de a pie, no sigamos pagando los platos rotos de unos pocos. Y tampoco deberíamos permitir que una oposición en sus acciones estuviese luchando sobre cosas que son subsidiarias mientras los temas más importantes, decisivos están ahí. Señores, el poder lo tenemos nosotros, no lo olviden y dedíquense a trabajar ya, que para eso les pagamos todos.

noviembre 21, 2010 Publicado por | Pensamientos | | Dejar un comentario

   

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