¿Y ahora qué, señor Presidente?
Hemos sido testigos durante varias semanas de los esfuerzos diplomáticos, tanto por parte del presidente Zapatero como por toda la diplomacia española, para conseguir tener un lugar en esa dichosa reunión de los G-20 /21, que comienza hoy.
Leyendo a Rosa Díez da la impresión de que esa reunión que da su comienzo hoy mismo es una pérdida de tiempo y que no afectará para nada en la resolución de los problemas a los que nos enfrentamos en España. Lo cual, considero una opinión totalmente desacertada si pensamos que hoy en día, nos guste o no, vivimos una globalización donde el efecto mariposa se hace visible rápidamente; todo ha sido como una cadena de piezas de dominó. Y a las noticias me remito. ¿Qué sólo es para hacerse la foto de turno? Y por qué se va a diferenciar a otros encuentros. Por lo menos esta foto no dará vergüenza e indignación como la que produjo, a mi entender, la de las Azores.
Está claro que es una reunión importante cara el futuro, no de un país sino de todos los países. Desde luego, ese encuentro no va a ser una varita mágica, ni ellos David Coperfield, que provocarán que a partir del Lunes todo cambie a nivel mundial.
El comunismo práctico demostró ser un fracaso; años después, el capitalismo práctico lo demuestra. ¿Y ahora qué nos van a inventar? Algunas voces ya hablan de que la solución está en los socialdemócratas, lo cual parece irrisorio. Seamos sinceros, en estos momentos todas las “cabezas pensantes” de todos los países están más perdidos que un pulpo en un garaje. De ahí que es importante estar desde el principio en la primera reunión de muchas que tendrán que ser hechas para realmente encontrar una solución.
Esta crisis es mucho más importante de lo que algunos piensan, porque es una crisis de identidad, mucho más difícil de solucionar que cualquier problema económico. Los países han perdido su identidad, y ahora tienen que “inventarse” un orden nuevo, una nueva forma de sociedad a niveles sociales y económicos, principalmente. Una vez que termine la cumbre, nuestra responsabilidad y derecho sería la de saber: “Muy bien, señor presidente, ya hemos estado, ¿y ahora qué?”.
Tengo que darle la razón a Rosa Díez cuando dice:
“Una buena parte de nuestras dificultades económicas estriban en que hemos mantenido un modelo de crecimiento y desarrollo económico completamente obsoleto, basado en el empleo de baja calidad y en un sector productivo que incorpora escaso valor añadido. Debiera explicarles que él se limitó a heredar el modelo Aznar-Rajoy y a no tocarlo, hasta que ha agotado los ahorros”
Estoy completamente de acuerdo. Tristemente en nuestro país ha habido una fachada de crecimiento inestable. Inestable porque estaba basada en principios totalmente inestables. Voces durante estos años han intentado advertir de este modelo, pero nada se ha hecho. Tanto por parte de los gobiernos anteriores como por parte del gobierno actual.
Así que, después de esta cumbre lo más importante es volver a crear una confianza, no sólo en los inversores, sino en las empresas; invertir en aquello que no es a fondo perdido. Está muy bien dar ayudas, pero sinceramente, si hay trabajo, si hay crecimiento, todo lo demás se resuelve por sí mismo.
Me paso el día oyendo las ayudas que se están ofreciendo a todos los niveles, y está muy bien, pero sólo son parches. No solucionan absolutamente nada. No nos engañemos; todo eso no va a generar empleo y en estos momentos este punto es el más importante, no va a producir confianza en los inversores ni en los empresarios; lo cual produce y producirá un gran desasosiego en las personas. El consumo en un país es una parte importantísima dentro de la economía; tal y como están pensados los parches, no se aumentará ese consumo, lo que significará más y más pérdidas.
Todo esfuerzo debería ir encaminado hacia la creación de empleo y ayuda a PYMES. Eso hará posible que realmente salgamos de esta crisis en la que nos han metido.